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Cabo Polonio Monumento Nacional de Dunas El origen de su nombre - Como llegar - El faro - El pirata |
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Un lugar mítico de la costa oceánica uruguaya: el Cabo Polonio. La tenacidad de la arena lo mantuvo lejos de las carreteras. La hermosura de sus playas, su punta rocosa y sus dunas móviles son más que un motivo para visitarlo. Es punto de encuentro para jóvenes, artistas y buscadores de quimeras, lo cierto es que se trata de un lugar único de nuestro patrimonio geográfico y ecológico. Es una área rocosa de 30 hectáreas con una elevación de 15 metros sobre el Océano Atlántico. A ambos lados de la encrespada punta se extienden dos playas, la de la Calavera y la playa Sur. Detrás, como un horizonte siempre cambiante, las dunas móviles. El Cabo ha sido declarado "Monumento Nacional de Dunas" y se encuentra sometido a un plan de ordenamiento que ha comenzado a implementarse. El entorno natural del Cabo es perfecto para recorrerlo a pie. Otro placer es hacerlo a caballo. Sus playas oceánicas son amplias, con olas de gran porte y un agua verde claro de gran transparencia. Por ello disfrutar aquí de la costa no es poca cosa. Pero no es lo único. Vale la pena trepar por las rocas y acercarse al faro. Allí el mar está siempre embravecido.
El Cabo no cuenta con corriente eléctrica, (no hay teléfonos, ni
luz) y pequeños restaurantes iluminados con lámparas a mantilla
y faroles de kerosemo atienden a los turistas. Ofrecen buenos
platos de pescado o arroz con mariscos. De tarde, el pan casero
hecho por gente del lugar constituye una insustituible merienda. Sus islas En el mar, frente a la punta y al faro, varias formaciones rocosas son el hogar de los lobos marinos. Sus cantos tristes pueden oírse entre el estruendo del mar contra las rocas. Los lobos son los habitantes naturales de este lugar; es posible encontrarlos tomando sol en alguna roca o luchando contra las corrientes. Pero además, siempre hay algún pescador dispuesto a navegar hasta las inmediaciones de los islotes para observar a los lobos de cerca. Este grupo de islas lleva el nombre de Torres. Estas salientes rocosas fueron responsables de innumerables naufragios, el primero de ellos de cuales se tiene registro fue el de la nave de Francisco Torres, integrante de la expedición de Juan Díaz de Solís, que se hundió en 1516. El grupo de Torres comprende tres islas: la Rasa, la Encantada y el Islote, todas ellas próximas al Cabo Polonio. En la Isla Rasa toda la zona central está ocupada por un banco de arena y conchilla, sobre el cual crece un moderado tapiz de vegetación herbácea. Esta isla es lugar de residencia de las dos especies de lobos marinos que habitan nuestra costa atlántica: el lobo fino o de dos pelos y el lobo marino o lobo de un pelo. Los fenómenos de reproducción que ocurren allí y en las islas contiguas, repercuten sobre la costa del Cabo Polonio, observándose machos refugiados allí en época de cría. La Isla Encantada es un roquedal compacto profundamente erosionado por las olas. Constituye un lugar de cría para ambas especies de lobos marinos. El Islote no siempre forma un bloque único, corrientemente tiene lenguas de agua que la atraviesan de margen a margen y queda dividida en varios sectores. Está constituida exclusivamente por bloques graníticos que se encuentran muy separados y por ello la superficie del islote es difícil de transitar. Probablemente en razón de su topografía este islote es lugar de cría preferencial del lobo fino. LAS DUNAS MÓVILES ¿Qué son las dunas móviles? Se trata de un sistema en el que el viento es el elemento central en el traslado de arena y alimentación de las dunas. Estas "viajan" desde el sudoeste al noreste unos 5 metros por año, aportando arenas a otras playas cercanas. "El sistema de dunas de Cabo Polonio es único en el territorio uruguayo y constituye una de las pocas áreas de dunas móviles costeras de la región que llegan a superar los 20 metros. Alberga ecosistemas (...) que merecen ser conservados desde el punto de vista de la diversidad genética, del valor paisajístico, científico y cultural, incluyendo el arqueológico", sostiene un estudio efectuado por al Facultad de Ciencias en 1992. La forestación emprendida en los años 70 para "fijar" las dunas tuvo un efecto negativo. Estudios más recientes demuestran que las plantaciones de pinos y acacias detienen los movimientos naturales de las dunas erosionando algunas áreas y disminuyendo el aporte de arena a las playas, que cada vez son más angostas. El uso excesivo de vehículos 4x4 también afecta a este excepcional sistema. |
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