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Este apacible lugar, a orillas de la Laguna de Castillos,
está rodeado de un monte indígena con añosos ombúes y de bañados habitados
por variedad de aves.
Debe su nombre a que fue una de las principales Guardias
Reales de la región en época de la Colonia, apareciendo claramente en
mapas de 1785. En el artículo "La colonización española en el departamento
de Rocha", Amadeo Molina Faget la describe así: La Guardia que
permaneció con más fuerza en el recuerdo popular fue la del Monte, ubicada
en la costa oriental de la Laguna de Castillos. Dio su nombre a la
estancia y al paraje que los Olivera primero, y los Servetto después,
levantaron y conservaron hasta hoy. Conjuntamente con la Guardia de la
Laguna (...) estuvo destinada a asegurar el tránsito del Camino de la
Costa, más o menos lo que hoy llamamos Ruta 10".
La oferta combina información histórica y geográfica de la
zona (desarrollada en una sala especialmente acondicionada), con
información ambiental brindada en visitas guiadas por la costa de la
laguna, la zona de bañados y el monte indígena. Durante la recorrida se
reconocen las especies de flora y fauna, especialmente de aves, que
habitan en el área.
Otras actividades que se pueden realizar son cabalgatas,
paseos en carro y en canoa, pesca deportiva y baños en la laguna, y al
final de la jornada, disfrutar de las puestas de sol.
También se ofrece un servicio de almuerzo criollo y
merienda con productos caseros, servidos en el galpón de piedra (La
Pulpería) o debajo de una de las centenarias parras del patio de la casa
principal.
Las alternativas que se ofrecen son variadas: se puede
optar por un paseo, una "tarde ecológica" o "un día junto con la
naturaleza".
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