Parque Nacional Santa Teresa

Horacio Arredondo - Su obra

Horacio Arredondo

Su obra

La creación del Parque

 

Se trata de un parque de 3.200 hectáreas, situado entre la ruta 9 a la altura del km. 302 y el Océano Atlántico, en el paraje denominado "La Angostura". La Fortaleza que le da nombre al parque acredita un patrimonio cultural derivado de los conflictos entre portugueses y españoles que se disputaban estas tierras hasta que en 1811, en la primera campaña emancipadora contra la dominación española, el ejército revolucionario nacional tomó la fortaleza por primera vez. Una vez terminada la época de la colonia en Uruguay, entre los años 1825 y 1828, pierde su valor militar y es abandonada cubriéndose de malezas y de arena. 

Hoy día, y gracias a la obra de don Horacio Arredondo, a partir de 1923, contamos con el parque más extenso del país, y uno de los más hermosos. Creó un bosque con flora autóctona y exótica de singular belleza: plantó más de 3.000.000 de plantas. Rescató de las dunas a la fortaleza y hoy se encuentra en perfecto estado de conservación.

Asimismo, las playas son estupendas: cuatro grandes playas enmarcadas por extrañas formaciones rocosas, donde es posible pescar en abundancia.

El parque además de contener la Fortaleza de Santa Teresa cuenta con otras interesantes construcciones como la Capatacía, el Sombráculo, el Invernáculo y la Pajarera, y hasta un museo muy bien montado donde se explica la formidable tarea de Arredondo.

  

Un poco de historia

¿Cómo pasaban sus días los soldados de una fortaleza española? ¿Cuál era su calidad de vida? En Santa Teresa no solo hay muros y cañones, sino mucho más. Un museo atrapante, ubicado en la antigua "angostura", y un buen lugar para visitar.

"Cinco onzas de bacalao. Una onza de aceite. Bizcocho, vino, menestra, sal y agua y, a más, un sexto cuartillo de vinagre".

¿Un menú de clínica de adelgazamiento? ¿Una nueva dieta de las muchas que surgen a principios del milenio? De ninguna manera. Es sencillamente el menú de los denominados días de pescado, que regían en tiempos hispánicos en la Fortaleza de Santa Teresa.

Contrariamente a lo que muchos suponen, los soldados destacados en esa remota fortificación no llevaban una existencia casi monástica: junto a la construcción militar, se erigió un poblado donde vivían sus mujeres y sus hijos, el primero del Departamento de Rocha.

Todo empezó en 1762, cuando los portugueses, previendo una nueva guerra con España, decidieron fortificar el punto denominado Castillos Chicos, en territorio que según el Tratado de la Permuta de 1750 era de la Corona portuguesa, y que al ser dejado sin efecto en 1761, volvía a ser español. El punto era óptimo: aquella estrecha franja de tierra firme delimitada al nor-noroeste por los bañados y por el océano al sur, era la única vía para una penetración armada hacia la Banda Oriental o hacia Río Grande, según quien tuviera la iniciativa bélica.

PATRONAZGO DE SANTA TERESA

En Octubre de 1762 se inició la construcción de los fosos y otras labores, bajo el patronazgo de Santa Teresa, interrumpido en 1763 cuando el gobernador de Buenos Aires, don Pedro de Ceballos, dio comienzo a las operaciones militares contra los portugueses y capturó Santa Teresa y el Fuerte San Miguel. Una vez lograda la paz (en ese mismo año), el gobernador de Buenos Aires decidió levantar en Santa Teresa una fortificación de envergadura para cortar la posibilidad de avance lusitano hacia la Banda Oriental por el sur, a través de la zona ahora llamada Angostura de Castillos (antes Castillos Chicos).

Fue así que surgió el trazado de una fortificación en forma de pentágono irregular de veinticinco caras y cinco ángulos salientes, que abarcan una superficie de una hectárea, sesenta y un áreas y tres metros. Los muros están construidos de doble pared de piedra de sillería, unidas por estribos, y rellenado el espacio entre ambas paredes con tierra y cascote para resistir las vibraciones de los disparos de artillería y formar el camino de ronda. Obras complementarias (foso y parapeto de tierra) cortaban el camino desde el Fuerte a la Laguna Negra y hacia el mar, con lo que Angostura quedaba totalmente inabordable.

Las obras exteriores se terminaron en 1775 y las construcciones internas hacia 1791. En esa época, ante la nueva situación militar, perdió importancia. Iniciado el movimiento independentista, en mayo de 1811 la fortaleza quedó en manos de los patriotas, que a los dos meses debieron abandonarla al invadir las fuerzas portuguesas el territorio de la Banda Oriental.

Santa Teresa recuperó en parte su importancia militar entre 1825 y 1828, cuando sus muros fueron escenario de dos acciones del coronel Leonardo Olivera, que desalojó de allí a los imperiales brasileños. Luego de la paz de 1828, perdió todo valor militar y fue desapareciendo lentamente, cubierta casi totalmente por arenas voladoras y dunas migratorias.

Hoy la Fortaleza es un museo militar de alta jerarquía, no sólo una estructura, y permite apreciar cómo era la vida en aquel lugar en sus buenos tiempos. No es un cascarón vacío, en sus recintos se conservan elementos de la época, como las banderas de las unidades que estuvieron prestando servicios en Santa Teresa, expuestas en la antigua Comandancia.

Están allí las figuras, ataviadas al estilo de aquel entonces, cocinando, atendiendo sus tareas cotidianas. Tan es así que se han guardado hasta las recetas, como la que se detalla al comienzo.

 

 

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