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Barra de Valizas |
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Enclavado en una zona agreste con arenales de increíble fineza, Barra de Valizas es un pequeño y pintoresco pueblo de pescadores rodeado de dunas y playas oceánicas. Junto a la desembocadura del arroyo del mismo nombre en el Atlántico (por eso lo de barra), sus construcciones de madera y quinchos -dispuestos desordenadamente entre las inmensas dunas- le otorgan una personalidad única. A pesar de su apariencia tranquila, tiene una gran movida juvenil. Proliferan en la zona pequeños restaurantes donde degustar mariscos y pescados extraídos por los pescadores del lugar. Su playa es un amplio arco de arena, delimitada en su extremo sur por la desembocadura del arroyo Valizas en el océano. Cruzando el arrollo se accede facilmente al espectacular Cerro de la Buena Vista, un promontorio de granito practicamente cubierto por arena. Desde su cima el panorama es espectacular, las islas de Castillos Grande, el pueblito, las playas, el Cabo Polonio, la laguna de Castillos se despliegan en un paisaje inolvidable. Este cerro sirvió de límite natural entre España y Portugal, entre los años 1750 y 1777. Se observa una base de mármol rústico sobre la cual se apoyó un mojón que marcó el límite entre ambas potencias, traído especialmente desde Lisboa. La parte superior de ese marco se exhibe hoy en la fortaleza de Santa Teresa.
En los meses de marzo, abril y mayo, el Arroyo Valizas se convierte en el arroyo de las luces, donde cada noche veintenas de pescadores con sus farolitos pueblan la laguna a la pesca de camarones. Las Islas Frente al Cerro de la Buena Vista encontraremos al grupo de Castillos Grandes que comprende dos islas: la Isla del Marco y la Isla Seca. La Isla del Marco es la más elevada de nuestras costas ya que alcanza los 32 metros de altura en sus torreones más altos. Es un roquedal compacto, profundamente erosionado por las olas. En ella existe una zona (“El Castillo”) constituida por bloques de granito cilíndricos con su mayor eje en posición vertical. Sobre esta isla no existe tierra ni arena. Su vegetación está formada sólo por líquenes adheridos a los bloques graníticos y algas. Como animales residentes, se encuentran los lobos marinos de ambas especies: el lobo de un pelo o león marino y el “lobo fino", o lobo de 2 pelos. La Isla Seca, de forma aproximadamente elíptica, se halla situada entre la costa y la Isla del Marco. Se caracteriza por su abundante vegetación herbácea que forma un tapiz espeso en toda la zona central. Esta isla no es habitada corrientemente por lobos. Ir embarcado hasta allí es un paseo casi obligado; al que le gusta la pesca, podrá hacer formidables capturas de sargos de muy buen porte, además de otras especies tradicionales de nuestras costas. Pesca En Valizas se encuentran buenos cazones, lenguados, corvinas y pejerreyes. En invierno, excelente pesquero de mochuelos y burriquetas. En octubre y noviembre, corvinas negras que ingresan a la Laguna de Castillos por el arroyo. En él, se pueden conseguir buenos pejerreyes, sardinas, y en época, con una pequeña red, tener suerte y sacar algún camarón. Un poco de historia No es fácil determinar exactamente en qué fecha aparecen las primeras referencias de Barra de Valizas, pero se sabe que, desde la época de la conquista española, ya se tenía conocimiento de los manantiales de agua dulce que brotan desde las dunas, arroyo arriba a poca distancia de la costa. Se cuenta que los marinos buscaban refugio en la ensenada de Castillos cuando arreciaba el pampero y en esos manantiales se aprovisionaban de agua para sus largas travesías. El pirata francés Etienne Moreau , allá por el año 1717, se dedicaba (entre otras cosas) al contrabando de cueros de vacunos que faenaba clandestinamente en esta zona. A orillas del mar, en la ensenada de Castillo Grande, tenia sus depósitos y desarrollaba su actividad hasta que, el 25 de mayo de 1720, un enfrentamiento con tropas enviadas por Don Bruno Mauricio de Zabala al mando de Don Antonio Pando y Patiño pone fin a sus andanzas. Años después, llegarían los primeros pobladores estables, algunos originarios de la zona y otros, sobrevivientes de alguno de los múltiples naufragios ocurridos en esta región, conocida como el "infierno de los navegantes".( En 1857 apareció el primer Manual de Navegación, cuyo autor era un marino francés de apellido Boucarot, quien se refirió al Río de la Plata en estos términos). La cercanía del arroyo y mar, la fertilidad de las tierras y la pesca abundante eran argumentos más que suficientes para los pioneros, que originalmente estaban en el actual margen sur del arroyo, nucleados en un caserío que terminó enterrado bajo el caprichoso vaivén de las dunas, luego de años de existencia. Hoy se puede ver algún resto de construcción cuando el arroyo erosiona las dunas y lo deja al descubierto. Ante esta situación algunos se fueron, y los menos cruzaron el arroyo para establecerse en el lado opuesto, lejos del avance de las dunas pero cerca del arroyo y del mar que les daba vida. Tanto en una orilla como en la otra, la pesca de la corvina negra y el tiburón se hacia a poca distancia de la costa o desde la misma, y era tal la abundancia que incluso se instaló una compañía pesquera ( La Copur) con flota propia, en el lado de las dunas. Hasta había una pista de aterrizaje que utilizaban los propietarios de la compañía. Recordemos que no había buenos caminos entonces, y los viajes a Castillos eran , fundamentalmente, en carro y a caballo. Viajar a Montevideo era una verdadera odisea. Lo que hoy conocemos como el pueblo de Barra de Valizas era un extenso arenal, domesticado más adelante por las forestaciones de MGAP, y los ranchos que, poco a poco, se iban afincando ahí. Tampoco el arroyo seguía su curso actual, en ese entonces la desembocadura estaba frente a la actual calle principal, siendo la pequeña laguna un vestigio de ese curso de agua. El origen del nombre Barra de Valizas o mejor dicho Balizas, está aún en discusión. Una leyenda cuenta que los antiguos pobladores ponían luces móviles en la costa para confundir a los navegantes que creían reconocer un puerto y terminaban estrellados en las rocas mientras los "ponchos negros" (denominación local de los bandidos que habitaban en la costa ) saqueaban los restos de los naufragios, de ahí el nombre Balizas. Otros dicen que en la boca de la laguna Castillos, donde nace el arroyo Valizas rodeado por el bosque de ombúes había un cruce especialmente bajo utilizado por los viajeros desde y hacia Rio Grande, este paso se señalizaba con unas estacas de orilla a orilla, de ahí el nombre arroyo Balizas, posteriormente Valizas. |
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