Junto con el de otros pescadores, Lucho construyó su rancho a la vera del camino de acceso al puerto. Con el paso del tiempo constituyó en un concurrido lugar de atracción turística: escasos metros cuadrados de edificación constituían un admirable despliegue de forma y colores, con un poderoso aprovechamiento de los espacios disponibles.

A principios de la década del 70 se decide remodelar el puerto de La Paloma, lo que determinó fueran eliminadas las viviendas de los pescadores allí reunidos, decisión inobjetable desde que se trataba de construcciones precarias factibles de ser reubicadas en otro sitio. Muy otro era el caso del comercio del Lucho, nadie que pasaba por La Paloma dejaba de visitar ese boliche, pescadería y taller; era uno de los lugares mas pintorescos de la costa uruguaya.

Fue víctima de la "piqueta del progreso", no hubo espacios para conservar, trasladar buena parte de su obra; lo que estaba esculturado sobre las paredes se deshizo con la demolición del local. A la hora de deshacer cualquiera fue dueño de llevarse el legado cultural de este verdadero precursor del arte ingenuo de nuestro país

Hoy sólo cabe imaginar que esa pequeña área pudo ser el asiento de un auténtico museo de arte naif, enmarcado por la obra de su precursor en nuestro país.

 

 

 

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