Los 17 fallecidos en el derrumbe, fueron enterrados en una fosa común, la que se encuentra a unos 100 metros del Faro, en el lugar conocido como "El Cementerio del Faro Viejo". Ciro Pini, que participó en la construcción de la segunda torre, primer farero, pintor y escultor, esculpió una Virgen para colocarla en ese lugar. Al pie de la Virgen, Pini y sus hermanos dejaron la siguiente inscripción: "A la memoria de las víctimas de la catástrofe del 17 de mayo 1872. Dedican este recuerdo los hermanos Pini." Una noche, otro terrible pampero, tumbó la Virgen, que quedó hecha pedazos. Un argentino de apellido Rocca donó otra Virgen, la que también fue destruida, pero esta vez por manos anónimas. Las nietas de Pini, ante estas circunstancias, encargaron la definitiva, que es la que podemos apreciar hoy día.
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