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El
Oficial portugués Fernando de Magallanes, soñó en dar la vuelta al mundo buscando un
paso que permitiera navegar en dirección oeste,
contorneando la América del Sur. El
día 20 de septiembre de 1519, una expedición de cinco naves de modesta
apariencia y 240 hombres, comenzaba el viaje más audaz de todos los
tiempos.
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Magallanes |
El
Jefe expedicionario estaba convencido de la existencia de un estrecho
que le permitiera pasar del Atlántico al Pacífico. Durante su periplo
por el litoral sudamericano, los marineros pudieron maravillarse de
cuanto contemplaban en estas tierras. Durante
la noche del 9 al 10 de enero de 1520, debido a un fuerte temporal, las
naves de Magallanes fondearon en la bahía junto al Cabo Santa María,
dejándonos el más antiguo registro que tiene el puerto de La Paloma y
una fecha histórica digna de conmemorar.
Luego
vino la época de la colonización, más tarde la independencia de la
República Oriental del Uruguay, y junto con todo esto el aumento del
tráfico marítimo. Esto trajo aparejado que se produjeran en estas
costas, a consecuencia de sus fuertes temporales, innumerables
naufragios. El 19 de
octubre de 1868 ocurre el naufragio del "Lise Amelie", un
paquebote francés que venía con centenares de inmigrantes al Río de
la Plata, falleciendo todos los tripulantes y pasajeros.
Tanta
trascendencia tuvo este trágico hecho que se decide la construcción de
un faro en el Cabo Santa María, que tiene
su origen en una ley sancionada el 25 de junio de 1869, por lo que se
autoriza al Poder Ejecutivo a llamar a propuestas para su construcción.
La
historia de la construcción del faro también es trágica. Este se
comenzó a construir en 1872 por la empresa de faros del
Río de la Plata & Cía. Sus operarios eran franceses e italianos y
los materiales empleados fueron, piedra y "tierra de roma",
cemento similar al portland, empleado en aquella época. En el lugar se
construyó además una vivienda de dos pisos para el encargado de la
obra y dos construcciones más que servían como depósito y vivienda de
los operarios.
Cuenta
la historia que al finalizar el día viernes 31 de mayo de ese año,
próximo a su inauguración, el ingeniero encargado de la obra escucha a
un operario de nombre Louis, carpintero, que discutía con otro albañil
diciendo "esta torre se va a venir abajo uno de estos días",
la torre tenía treinta metros de altura. Como la situación se hacia
insostenible, decidió marcharse en esa misma noche. El carpintero
guiado por una luz llegó a la
estancia de los Techera (aún existe),
cuando
comenzaba a llover y aumentaba la intensidad del viento, lo que
presagiaba un huracán. Al amanecer, uno de los peones de la estancia
grita, "la torre ha desaparecido". Cuando llegan, encuentran
los restos de la torre sobre la arena y parte en el agua.
Lamentablemente es poco lo que pueden hacer, 17 operarios están sin
vida.
No
se sabe con exactitud la causa del derrumbe; algunos lo atribuyeron a la
tormenta que se desató esa noche, posiblemente a un rayo, otros
al agua salada empleada en su construcción, la más probable. Hoy en
día podemos ver junto al faro los restos de esta primer torre. Luego de
unos días, al lograr remover los escombros, algunos de los muertos
fueron enterrados en el cementerio que construyeron los Pini a unos
metros del faro, que aún se conserva.
Se
comienzan nuevamente las obras, inaugurándose el nuevo faro el 1° de
setiembre de 1874, siendo ésta la fecha oficial de la creación del
Balneario La Paloma. Las obras estuvieron bajo la dirección del Ing.
Cerrutti. Don Ciro Pini, inmigrante italiano, no solo contribuye con la
construcción del faro, sino también con parte del proyecto, en dibujos
de estructuras y cortes de la torre. Construido el faro, Ciro queda como
primer farero hasta 1899 y Primitivo (su primo) lo continúa en el cargo
hasta 1907.
Para
ese entonces, La Paloma eran arenales y médanos similar a lo que es hoy
el
Cabo Polonio. Los primeros "turistas" de estas zonas
comenzaron a arribar en 1890, y solían
quedarse en el faro, que tenía una habitación para los que
naufragaban en estas costas. También comienzan a construirse en las inmediaciones del faro las
primeras "casillas" de madera y chapas de zinc., sobre pilotes
de madera. Hoy, en la zona de "La Paloma Vieja", aún podemos
ver algunas de ellas en pie.
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Ciro
Pini y su familia.
Primer farero y primeros
habitantes. |
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El
Hotel Cabo
entre las dunas. |
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El
tren y la bahía atrás |
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Primeras
casillas |
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El
muelle en la Bahía Grande |
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El
barrio del faro
hacia 1910 |
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Carreta
con la que se
hacían paseos por el día
a La Pedrera |
En esa
época, año 1880, Rocha formaba parte del Departamento de Maldonado. No
existían carreteras que los unieran con Montevideo, por lo que el
comercio comienza a realizarse por vía marítima. El primer puerto se
ubicaba en la Bahía Chica; desembarcando en botes a un pequeño muelle.
El "Prepotente" y la "Elisa", dos pequeños veleros,
fueron los primeros en realizar esta travesía. Los mayores peligros,
curiosamente, no se encontraban en la travesía, sino en la entrada al
puerto mismo, que se realizaba entre las 2 islas, la Chica y la
Grande.
El
Prepotente era un velero de 2 palos. En una de sus entradas al puerto,
mientras pasaba por el canal, un inesperado golpe de viento y un fuerte
oleaje, hicieron golpear los fondos del barco contra los rodales de
piedra del peligroso acantilado de la isla de La Paloma. Significativo
nombre, "El Prepotente", para un destino fatal.
Comienzan
a surgir, de esta manera, algo así como 2 pequeños
"barrios": el del faro y el de la bahía o del puerto. Estaban
separados por médanos y arenales, y existía una manifiesta rivalidad
entre unos y otros habitantes.
Sobre
el año 1897 se sustituye la navegación a vela por la de vapor, siendo
el "Tabaré", de la firma "Cazenave, Rodríguez y
Cía.", el encargado de realizar la travesía entre La Paloma -
Maldonado - Montevideo.
Al
comenzar la navegación a vapor, el pequeño muelle y la Bahía Chica
fueron insuficientes para las naves que llegaban, y se construyeron dos
muelles de madera en la Bahía Grande, que funcionaron como puerto hasta
la construcción del actual en 1910. También en ese año se construye
la vía férrea entre La Paloma y Rocha, como consecuencia del continuo
crecimiento comercial. Para 1920 se comienza a
forestar con pinos, a los efectos de fijar las dunas, en los alrededores
del puerto, formando los
bosques del hermoso Parque Andresito que hoy conocemos.
Como
decíamos, la tercera ubicación del puerto tuvo lugar en el "Amarradero
del Arrecife", en la Isla Grande, lo que significó la
construcción de la escollera que hoy conocemos, aunque modificada. En esa época la Isla Grande estaba
separada del continente; hay
quienes dicen, que esta se unió a tierra, como consecuencia de la
construcción de la escollera, al modificar las corrientes dominantes
que ingresaban a la Bahía, dado que fue llenando de arena la
separación entre la isla y tierra, y según otros por los arenales de
la costa. Lo cierto es que la isla se convirtió en una península tal
como la conocemos hoy en día.
El
poblado siguió creciendo, ya se podía hablar de un pequeño balneario. Este
puerto de cabotaje, de refugio y cargas, en el que se llegaron a contar
casi un centenar de carretas esperando la descarga de sus buques, tuvo
intenso tráfico hasta 1928, año en que se inauguró la vía férrea
entre San Carlos y Rocha, quedando conectados entonces por este medio La
Paloma y Rocha con Montevideo. Como consecuencia de ello la actividad
del puerto disminuyó drásticamente, haciendo uso de sus
instalaciones fundamentalmente los pescadores.
La
estación del ferrocarril de La Paloma, era un atractivo para los
pobladores y veraneantes, dado que cuando llegaban y partían los coches
– motor ("motocares"), todos se encontraban en este sitio como un lugar de reunión,
donde curiosear, quien vino y quien se fue.
Existían
unas excursiones desde Montevideo a La Paloma, que se realizaban los
domingos, llamadas "fonoeléctricas"; estos trenes tenían
varios vagones, los que contaban con un sistema de parlantes, por los
que se transmitía música, comentarios y avisos. Estos
paseos de un día, comenzaban muy temprano y terminaban o llegaban a
Montevideo de regreso a medianoche. Estos primeros turistas, llegaban
agotados, quemados por el sol, con sus cuerpos llenos de sal y arena,
pero felices y atrapados por el encanto de sus bellezas naturales.
En
el año 1936 se constituye la sociedad del Cabo Santa María Ltda.,
presidida por Don Nicolás Solari, con el cometido de organizar en este paraje una
ciudad balnearia. La
idea fundamental de esta empresa, fue la de ajustar los elementos
naturales a la vida de los veraneantes. Para ello se resolvió urbanizar
la localidad, es decir, establecer una articulación racional entre los
servicios públicos, los habitantes y la naturaleza misma. Para
ello, contrataron un destacado urbanista, el Arq. Don Carlos Gómez
Gavazzo. Del plano inicial, lamentablemente, poco queda hoy.
En
el año 1937 se inaugura el Hotel Cabo Santa María. Todo un emblema
para La Paloma.
En el
año 1939, La Paloma es declarado Pueblo.
El
centro poblado se fue transformando en balneario, al que se le fueron
integrando al norte las localidades de La Aguada (su nombre se debe a
que en esta zona se encontraba un abrevadero, donde las carretas paraban
a descansar y a refrescar a sus animales, luego de sus largos viajes),
Costa Azul, La Pedrera y hacia el sur descubriendo las playas Solari, Anaconda,
y Aripuca, hoy mal denominada Playa Serena.
En la década del 70 se remodela el puerto, y a
consecuencia de ello los pescadores artesanales que allí vivían fueron
obligados a abandonarlo... sus construcciones fueron arrasadas, para ser
reubicadas en otro sitio (entre ellas la de "Lucho");
algunos se trasladan al Puertito de Los Botes.
El
18 de octubre de 1982, por ley se eleva el pueblo de La Paloma a la
categoría de Ciudad. Esta
ciudad que fue proyectada y pensada para convertirse en uno de los
balnearios más lindos del país, ha ido perdiendo sus tradiciones y
olvidando su identidad.
Si
revisamos los hechos del pasado, podemos observar que los comienzos del
Cabo Santa María o La Paloma hablan de una tierra salvaje, mares
embravecidos, vientos huracanados, naufragios y muerte. Hasta que nace
la luz del faro, todo un símbolo que se mantiene vivo, firme y alerta a
pesar de sus años. El Faro, junto al amor de las personas que fueron
llegando a estas tierras, son las raíces de este "Rincón de
Rocha".
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