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Es
un rincón del mundo aun sin descubrir: campos del siglo XVIII, pueblos
de pescadores, mares de dunas, viejos fortines.
Las
playas del departamento de Rocha, con sus formaciones de roca y arena,
sus claras aguas y los pintorescos pueblitos costeros habitados por
hombres de mar, la convierten en un oasis apartado donde encontrarse
cara a cara con la naturaleza en estado puro. Dicho contacto con lo
natural es posible también en sus zonas ganaderas, que abre las puertas
de las estancias del siglo pasado a los viajeros ansiosos por adentrarse
en los ritos y costumbres de la vida rural.
Al
este del este
El
departamento de Rocha es el departamento costero ubicado más al este de
todo el territorio uruguayo. Sus 180 kilómetros de playa ofrecen un
paisaje de una inmensidad casi rústica, que se diferencia de otras
localidades costeras gracias a su fisonomía singular y se mantiene a
salvo de las poluciones contaminantes del progreso, a tal punto que a
los rochenses les gusta afirmar que en su tierra vive el mundo en estado
puro. El principal de los balnearios de Rocha es La Paloma, que cuenta
con la mejor infraestructura hotelera de la zona, además de campings
bien equipados donde pasar un agradable día al aire libre en familia. Aún
conserva su impactante faro, levantado en 1874 en el cabo Santa María
debido a la gran cantidad de naufragios ocurridos en la región. El de
aquí es el puerto pesquero más importante del país y cuenta con un
lugar reservado para los yates de los visitantes, convirtiendo a La
Paloma en el único punto realmente seguro para los navegantes a lo
largo de muchos kilómetros.
Cerca
de allí encontramos otra playa, La Pedrera, plagada de roquedales de
formas exóticas y de pronunciados acantilados. La Pedrera es el
balneario más antiguo de Rocha y sus pobladores son expertos a la hora
de preparar pescados y mariscos. El camarón, por ejemplo, es la base de
numerosos platos, igual que el lenguado, la merluza o la corvina. Hasta
las tradicionales empanadas tienen a los frutos de mar como ingrediente.
También se preparan buñuelos y tortillas hechos con algas marinas
quecontentarán los paladares del visitante ansioso por degustar sabores
nuevos en sus viajes.
Subiendo
siempre por la costa hacia el norte aparece en el mapa Cabo Polonio, una
pequeña aldea de trabajadores vinculados con la faena de los lobos
marinos que pueblan toda la costa de Rocha. En el cabo hay un enemigo
que debe ser rechazado como la peste: el motor. De hecho, los automóviles
no pueden circular sobre las dunas, pero de todas formas su gente ha
rechazado siempre de plano la posibilidad de que una carretera llegue
hasta sus moradas. Anteriormente, las dos únicas formas de arribar
hasta este páramo de arenas y rocas era a caballo o bien caminando por
las dunas durante varias horas. Hoy la forma más rápida y cómoda de
trasladarse al Polonio es contratando los servicios de una 4X4, que lo
dejará en las cercanías del lugar. Como toda población preocupada por
la protección de la ecología autóctona, impone a sus huéspedes una
serie de normas que deben cumplirse indefectiblemente, como la prohibición
de polucionar el entorno y la obligación de respetar a los lobos
marinos que retozan sobre las arenas de sus playas.
Dejando
atrás Cabo Polonio, tenemos a Punta del Diablo, un pequeño pueblo de
pescadores dedicados a la pesca del tiburón. Los turistas pueden
pernoctar en cabañas muy cómodas o, si se prefiere, alquilar un
coqueto rancho. Las playas de Punta del Diablo son de una especial
belleza y en su feria artesanal se pueden adquirir souvenirs de todo
tipo como caracoles de mar, collares confeccionados con vértebras de
tiburones o una botella de butiá, un licor de sabor dulce y áspero que
se elabora con el fruto que da la palmera de idéntico nombre. Un paseo
imperdible es contratar los servicios de un bote y dirigirse hasta la
vecina Isla de la Coronilla, y pasar una jornada a puro sol y agua,
matizada por la pesca, pues el pique en la isla es abundante.
También
sobre la ruta 9 pero más al norte está el
Parque
Nacional Santa Teresa. El sitio es óptimo para acampar ya que cada
detalle necesario para el confort del turista está contemplado. Desde
puestos de asistencia médica, hasta una panadería donde comprar el pan
para acompañar el asado. Dentro de los límites del predio, que cuenta
con playa propia, se erige la Fortaleza homónima que fue escenario de
las luchas durante en época de la colonia entre españoles y
portugueses. Fueron estos últimos quienes comenzaron a construirla en
1762, pero luego las fuerzas reales de España tomaron posesión de la
misma. Durante la Guerra Grande, una guerra civil que enfrentó a los
uruguayos entre sí en el siglo pasado, sus muros sirvieron de refugio a
la tropa del general Oribe. Hoy la fortaleza es Monumento Nacional, y la
dirección del Parque Santa Teresa vela por su mantenimiento y
conservación.
Turismo
rural
Imaginemos
ahora que súbitamente nos ha invadido una repentina fobia al agua
salada. Si esto ocurriera en verdad y tuviéramos que huir
apresuradamente de cualquier localidad cercana a la costa, Rocha cuenta
tierra adentro con numerosas propuestas atractivas como para disfrutar
de un buen descanso.
Ofrece
una vasta red de estancias turísticas (ver
paseos) en las que se puede pasar unos días
lejos del stress urbano. La mayoría de ellas conservan la arquitectura
original del siglo XIX y guardan el testimonio de las tradiciones
uruguayas.
El
huésped convive con los dueños de estos asentamientos y comparte con
ellos las actividades propias de la vida de campo. Allí se puede
contemplar el amanecer en plena rueda de mate, ordeñar vacas, montar
los caballos de la estancia, compartir un asado con cuero con gauchos de
carne y hueso, que entre vinos y achuras, transmiten a sus visitantes
toda la idiosincrasia del hombre rural.
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Un poco de historia
El departamento de Rocha, "donde nace el Sol de la
Patria", según reza en su escudo, se creó por ley en el año 1881, con el
territorio que había pertenecido a Maldonado. Su nombre y el de su
capital, derivan de Luis Mateo Rocha, faenero de las zonas atlánticas
del siglo XVIII, en las que abundaba el ganado sin marca y se le llamaba
"Vaquería del Mar". Nuestra Señora de los Remedios de Rocha, la capital
del departamento, fue fundada en 1793 cumpliendo instrucciones del
virrey Nicolás de Arredondo y por obra del Ministro de la Real Hacienda
del Puerto de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto.
Sus primeros pobladores
vinieron de Asturias y de Galicia en 1801 y
ocuparon transitoriamente esta zona, en espera
de recibir tierras en la Patagonia, hecho que
nunca se concretó. Después que se proyectó la
ley para crear el departamento de Rocha,
comenzaron a fundarse nuevas ciudades. Así
surgió Castillos, después Lascano, Cebollatí,
Velázquez, poblaciones sin costa sobre el océano
Atlántico. También aparecieron poblaciones
costeras: La Pedrera, el balneario más antiguo
del departamento, Punta del Diablo, Cabo
Polonio, la Barra, la Coronilla.
Una de las primeras batallas
navales de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar
en las costas de Rocha, aunque la larga lista de
barcos hundidos comenzó en 1516, con el
hundimiento de una de las naves de Juan Díaz de
Solís. Rocha era un territorio de difícil
acceso; en 1928, con el ferrocarril, comenzó a
comunicarse con el resto del país.
Los inmigrantes gallegos y
asturianos y sus descendientes, se encargaron de
conservar hasta ahora la pureza del idioma
castellano, lo que constituye una de las
características más reconocibles de los
rochenses. La historia de Rocha es más parca en
acontecimientos históricos que otros
departamentos, sin embargo, cuenta con algunos
de los más significativos monumentos históricos:
la Fortaleza de Santa Teresa y el Fuerte de San
Miguel. Ambos testigos, primero de la lucha
entre españoles y portugueses, después entre
orientales y brasileños, siempre con el mismo
objetivo: ser dueños de estas tierras.
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Datos del Departamento
Situada en el extremo sureste de Uruguay, limita al oeste con los
departamentos de Maldonado y Lavalleja, al norte, con el de Treinta y
Tres (del que lo separa el río Cebollatí) al este, con el estado
brasileño de Río Grande del Sur; y al sur y sureste, el Océano
Atlántico, sobre el que tiene 180 kilómetros de amplias y hermosas
playas.
Capital:
Rocha, 26.000 habitantes
Densidad de población:
6,25 habitantes por km2
Ciudades importantes:
Castillos, Lascano, Chuy
Economía:
Agropecuaria, turística y pesquera.
Producción agropecuaria:
Arroz, ganado (bovino, ovino y porcino), forestación
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