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En nuestras costas océanicas, cuando llega la primavera,
la Ballena Franca Austral, acude como atraída por una fuerza
irresistible, casi mágica. Allí, en las tranquilas aguas, van a tener
lugar tres episodios importantes en la vida de la Ballena Franca: el
apareamiento, los partos y los primeros cuidados de los ballenatos.
Los datos más antiguos sobre la presencia de la especie
Eubalaena australis en aguas uruguayas se refieren a operaciones
balleneras realizadas entre los años 1761 y 1920, los que indican su
captura entre los meses de setiembre y noviembre.
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Frente a San
Sebastián de La Pedrera |
Las ballenas no son únicamente los mamíferos más grandes,
de hecho constituyen los animales más colosales que han existido sobre
la faz de la tierra, superando incluso el tamaño de los dinosaurios. Las
ballenas se encuentran entre los más misteriosos, pues aún ignoramos
muchísimo acerca de estos gigantes del mar.
Existen 11 especies de ballenas, esta, la Ballena Franca
del Sur, Eubalaena australis, ha estado al borde de desaparecer de la
faz del planeta, debido a la irracional cacería de la que ha sido
objeto. Su población, que se sabe que fué de por lo menos 300.000
ejemplares, se estima hoy en 10.000, por lo que su supervivencia como
especie aún no está asegurada. De todas formas, a partir de su
protección, está creciendo a una tasa del 7% anual, duplicándose su
población cada 10 años.
Como consecuencia de esta lenta recuperación, es que en
La Paloma año a año podemos apreciar un aumento en los avistamientos de
este cetáceo, con picos en los meses de setiembre y octubre.
Rescatada de su extinción, que parecía inexorable, la
ballena franca nos ofrece la posibilidad de convertirse en vector y
sujeto de desarrollo. Esta oportunidad única no debe perderse por una
gestión inadecuada, como ha sucedido con otros recursos.
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