La Naturaleza de Rocha

Una de nuestras lagunas costeras es la de Castillos, de una superficie de aproximadamente 9.000 hectáreas con bañados aledaños de una superficie similar. Se comunica con el Océano Atlántico a través del arroyo de Valizas. La mezcla de agua dulce y salada, bosque, laguna y bañado hace de este sitio el albergue ideal para numerosas especies no sólo de nuestra flora sino también de nuestra fauna.

Es a su alrededor que se encuentra el monte de ombúes, formando un anillo discontinuo en su contorno, concentrándose mayormente al sur de la laguna. Se estiman en más de 3.000 los árboles, lo que resulta una verdadera curiosidad, ya que es un habitante solitario de nuestras praderas. En el Uruguay no es raro encontrar pequeños grupos en el interior de los montes naturales, pero este monte a orillas de la Laguna de Castillos es el mayor en toda su área de distribución.

De por sí ya es un árbol curioso, de una estructura muy particular. Su apariencia en algo semeja al baoab africano. Es un árbol herbáceo pese a su gran porte, y se ha discutido si es o no una hierba gigantesca. Su grueso tronco posee enormes agujeros en los ejemplares más viejos (500 años) que han servido en ocasiones de albergue a matreros, por lo que hay diversas anécdotas al respecto.

Su diámetro crece aproximadamente un milímetro por año, por lo que al divisar el grosor de muchos de sus ejemplares nos asombraremos imaginándonos sus edades.

Si bien los registros históricos de nuestra flora y fauna son muy escasos, ya que en la época colonial se le prestaba escasa atención, en el año 1715, el señor William Toller desembarcó en la Barra de Valizas y remontó el arroyo en busca de agua dulce y de carne de vaca para aprovisionar su barco. Si bien no era muy buen dibujante, nos dejó imágenes de muchos animales que vio - y que ya no se ven, como los flamencos y los jaguares - y dibujó un mapa del Arroyo Valizas, donde aparecen más palmares de lo que hay ahora, estando claramente representado el monte de ombúes.

Los daños que causaron durante más de trescientos años, los dientes y pezuñas del ganado que abundaba, perjudicaron notablemente esta maravilla botánica, que hoy alberga muy pocos árboles jóvenes, haciéndola peligrar para el futuro. Se salva de esa tendencia, una parcela de trescientos metros de largo, que abarca apenas una hectárea perteneciente al Refugio de Fauna Laguna de Castillos. Se encuentra en la margen sur, sobre el nacimiento del Arroyo Valizas.

Son pocas las especies de árboles que componen el monte junto al ombú.
La especie más abundante es el coronilla, superando en su número a los ombúes, pero las demás especies son bastante escasas y en orden decreciente son: chalchal, canelón, tembetarí, guayabo blanco, sombra de toro y molle.

Hasta el momento el mayor interés botánico para los visitantes lo constituyen los ombúes, por su abundancia, extrañas formas y edad, pero para aquellos más familiarizados con el común de nuestros montes naturales, son muy llamativos los coronillas, porque se encuentran ejemplares muy viejos con grosores cercanos al metro. A medida que la población vaya tomando conciencia de la depredación y el deterioro que están sufriendo nuestros montes naturales, serán más y más los sorprendidos en encontrar los coronillas de este predio.

El predio está cercado desde marzo de 1991, momento en que se retiró todo el ganado, con miras a que ya no volviera a ocuparlo jamás, para permitir la natural recuperación del monte y la pradera protegidos.

En la mayoría de los casos, la mejor protección que se le puede dar a la naturaleza, es dejarla actuar libremente y eso es exactamente lo que se está haciendo con el monte de ombúes. Como dijimos, desde hacía muchos años había una fuerte presión ganadera, que era máxima en las horas que el ganado buscaba la sombra y por la noche al buscar refugio, lo que había llevado a la inexistencia de arbolitos jóvenes, presentándose un suelo descubierto, poblado solamente por las huellas del ganado. No bien se retiró éste, la caída natural de las hojas y ramitas fue cubriendo el suelo, dándole una nueva apariencia. Tras un corto lapso de tiempo, ya se veía a los zorzales remover la hojarasca acumulada en busca de los insectos y lombrices que se ocultaban debajo de ese nuevo refugio.

Al cesar el pisoteo, el pasto comenzó a cubrir el interior del monte, tratándose de especies propias de la sombra, que alcanzaron a formar manchones de pastos altos, situados solamente bajo la sombra proyectada por los árboles. Tras un año de protección, germinaron como siempre lo habían hecho, las semillas de los árboles, pero esta vez crecerían a salvo de las pezuñas. Pese a lo que podría esperarse, escasean los coronillas, existiendo gran abundancia de plantines de los árboles más escasos. Los ombúes presentan una lenta recuperación, pese a las miles de semillas caídas.

Al retirarse el ganado aparecieron también palmeritas en el interior del monte, presentándose una demostración de la rápida respuesta que darían los amenazados palmares de butiá, si algún día se los protegiera adecuadamente.

Esta recuperación de la vegetación pasó a constituir refugio y alimento abundante para algunos animales que escaseaban allí al faltar las condiciones apropiadas para el desarrollo de su vida. Al proliferar los insectos, los ratones y ratas de campo, así como los apereás y como nada se desperdicia en la naturaleza, los carnívoros como el zorro y el gato montés, que antes sólo andaban de paso, pasaron a residir en el lugar al contar con una fuente segura de alimento.

También se beneficiaron con esta nueva fuente de alimento, los lagartos, que se están volviendo muy abundantes. Pero quizás donde más se nota el cambio es en la actual abundancia de las aves rapaces, que se alimentan según las especies de roedores, grandes insectos o pájaros. Es muy difícil que al dirigir un vistazo hacia la pradera cercada no se vea algún halcón aplomado, gavilán planeador, carancho o lechuza de pajonal cazando.

Características

"Ombú" - Phytolacca dioica - Fitolacáceas
Árbol herbáceo, dioico; la base del tronco se engrosa considerablemente en los ejemplares adultos, posee amplia copa. Cuando crece aislado se eleva unos 12-15 mt. de altura. Hojas simples, alternas, ovales o elípticas, con largos pecíolos. Íntegras, ápice agudo y base por lo general redondeada. Flores apetalas, blancas, pequeñas, dispuestas en racimos colgantes. Fruto baya carnosa que sugiere la forma de un pequeño tomate achatado, se mantienen verdosas por mucho tiempo tornándose amarillas en la madurez total, momento en el que se desprenden en racimos tapizando el suelo; semillas negruzcas. Follaje tardíamente caduco. Floración a comienzos del verano; fructificación en el verano-otoño. Especie propia de la Argentina; en nuestro país en estado silvestre no es muy abundante, por lo que se destaca el monte de ombúes de la laguna de Castillos. Propagación por semillas.

Caracteres destacados: árbol herbáceo, dioico, de amplia copa. Hojas simples, alternas, ovales o elípticas, íntegras, con largos pecíolos. Flores apétalas, blancas, pequeñas, dispuestas en racimos colgantes.

Cómo llegar (ver paseos)

A esta área protegida se arriba por Ruta 10 hasta el puente sobre el arroyo Valizas; una vez allí, en lanchas de pescadores artesanales se remonta el curso de agua hasta la Reserva, donde serán recibidos por el único guardaparques profesional del país, egresado de la Escuela Nacional de Guardaparques de la República Argentina, quien hará una serie de recomendaciones sobre cómo comportarse en un area protegida. Un detalle a tener en cuenta es que el guardaparques no es un guía, y está allí para hacer respetar el reglamento del área. Sin embargo siempre está dispuesto a responder cualquier consulta relacionada con el lugar. Su labor es invalorable.

 

 

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