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La Naturaleza de Rocha |
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Es a su alrededor que se encuentra el monte de ombúes, formando un anillo discontinuo en su contorno, concentrándose mayormente al sur de la laguna. Se estiman en más de 3.000 los árboles, lo que resulta una verdadera curiosidad, ya que es un habitante solitario de nuestras praderas. En el Uruguay no es raro encontrar pequeños grupos en el interior de los montes naturales, pero este monte a orillas de la Laguna de Castillos es el mayor en toda su área de distribución.
Su diámetro crece aproximadamente un milímetro por año, por lo que al divisar el grosor de muchos de sus ejemplares nos asombraremos imaginándonos sus edades. Si bien los registros históricos de nuestra flora y fauna son muy escasos, ya que en la época colonial se le prestaba escasa atención, en el año 1715, el señor William Toller desembarcó en la Barra de Valizas y remontó el arroyo en busca de agua dulce y de carne de vaca para aprovisionar su barco. Si bien no era muy buen dibujante, nos dejó imágenes de muchos animales que vio - y que ya no se ven, como los flamencos y los jaguares - y dibujó un mapa del Arroyo Valizas, donde aparecen más palmares de lo que hay ahora, estando claramente representado el monte de ombúes. Los daños que causaron durante más de trescientos años, los dientes y pezuñas del ganado que abundaba, perjudicaron notablemente esta maravilla botánica, que hoy alberga muy pocos árboles jóvenes, haciéndola peligrar para el futuro. Se salva de esa tendencia, una parcela de trescientos metros de largo, que abarca apenas una hectárea perteneciente al Refugio de Fauna Laguna de Castillos. Se encuentra en la margen sur, sobre el nacimiento del Arroyo Valizas. Son
pocas las especies de árboles que componen el monte junto al ombú. Hasta el momento el mayor interés botánico para los visitantes lo constituyen los ombúes, por su abundancia, extrañas formas y edad, pero para aquellos más familiarizados con el común de nuestros montes naturales, son muy llamativos los coronillas, porque se encuentran ejemplares muy viejos con grosores cercanos al metro. A medida que la población vaya tomando conciencia de la depredación y el deterioro que están sufriendo nuestros montes naturales, serán más y más los sorprendidos en encontrar los coronillas de este predio. El predio está cercado desde marzo de 1991, momento en que se retiró todo el ganado, con miras a que ya no volviera a ocuparlo jamás, para permitir la natural recuperación del monte y la pradera protegidos.
Al cesar el pisoteo, el pasto comenzó a cubrir el interior del monte, tratándose de especies propias de la sombra, que alcanzaron a formar manchones de pastos altos, situados solamente bajo la sombra proyectada por los árboles. Tras un año de protección, germinaron como siempre lo habían hecho, las semillas de los árboles, pero esta vez crecerían a salvo de las pezuñas. Pese a lo que podría esperarse, escasean los coronillas, existiendo gran abundancia de plantines de los árboles más escasos. Los ombúes presentan una lenta recuperación, pese a las miles de semillas caídas. Al retirarse el ganado aparecieron también palmeritas en el interior del monte, presentándose una demostración de la rápida respuesta que darían los amenazados palmares de butiá, si algún día se los protegiera adecuadamente. Esta recuperación de la vegetación pasó a constituir refugio y alimento abundante para algunos animales que escaseaban allí al faltar las condiciones apropiadas para el desarrollo de su vida. Al proliferar los insectos, los ratones y ratas de campo, así como los apereás y como nada se desperdicia en la naturaleza, los carnívoros como el zorro y el gato montés, que antes sólo andaban de paso, pasaron a residir en el lugar al contar con una fuente segura de alimento. También se beneficiaron con esta nueva fuente de alimento, los lagartos, que se están volviendo muy abundantes. Pero quizás donde más se nota el cambio es en la actual abundancia de las aves rapaces, que se alimentan según las especies de roedores, grandes insectos o pájaros. Es muy difícil que al dirigir un vistazo hacia la pradera cercada no se vea algún halcón aplomado, gavilán planeador, carancho o lechuza de pajonal cazando. Características
Caracteres destacados: árbol herbáceo, dioico, de amplia copa. Hojas simples, alternas, ovales o elípticas, íntegras, con largos pecíolos. Flores apétalas, blancas, pequeñas, dispuestas en racimos colgantes. Cómo llegar (ver paseos) A esta área protegida se arriba por Ruta 10 hasta el puente sobre el arroyo Valizas; una vez allí, en lanchas de pescadores artesanales se remonta el curso de agua hasta la Reserva, donde serán recibidos por el único guardaparques profesional del país, egresado de la Escuela Nacional de Guardaparques de la República Argentina, quien hará una serie de recomendaciones sobre cómo comportarse en un area protegida. Un detalle a tener en cuenta es que el guardaparques no es un guía, y está allí para hacer respetar el reglamento del área. Sin embargo siempre está dispuesto a responder cualquier consulta relacionada con el lugar. Su labor es invalorable.
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