La Naturaleza de Rocha

"Los centenarios y enigmáticos palmares poseen una magia que atrapa al visitante, y que motiva el deleite de los ojos y el encanto de las almas", así dice la poesía que dedicó Carlos Roxlo a su belleza.

Los palmares de Rocha están constituídos por la palmera butiá, una de las 6 especies de palmeras autóctonas que habitan el Uruguay. Su mayor concentración se encuentra en nuestro departamento, 68.000 hectáreas, con una densidad que llega a alcanzar las 600 palmeras por hectárea en las cercanías de la ciudad de Castillos. Estas agrupaciones son únicas por sus dimensiones y su densidad. Se distingue de las demás por el color verde ceniciento de sus hojas. Crece en planicies de suelos inundables y fértiles, donde forma palmares puros, aunque también se la ve asociada a veces al monte silvestre. Su tronco mide entre 40 y 60 centímetros de diámetro, alcanzando los 12 metros de altura.

Palmares sobre
Camino el Indio (Ruta 14)

Se estima que su edad es varias veces centenaria, ya que al introducirse la ganadería se afectó en forma significativa su reproducción, al comerse el ganado las plantas jóvenes, lo que amenaza seriamente su supervivencia.

Su existencia en estas latitudes motiva la curiosidad de los naturalistas, ya que habitualmente las palmeras habitan en sitios tropicales. Existe la teoría de que estos palmares se originaron durante algún cambio climático, en el que la temperatura fué mayor, permitiendo su implantación, y que luego al descender y normalizarse ésta se adaptaron a las condiciones que para esta zona son normales.

La creencia popular, que muchas veces por su reiteración se van incorporando firmemente al sentir popular, es totalmente errónea en este caso, ya que muchas veces hace referencia a su ingreso al país por la mano del hombre. Hay quienes sostienen que fueron los indígenas que las diseminaron en sus migraciones de norte a sur generando una especie de diagonal de palmeras que atraviesa nuestro territorio; otros, que fueron traídas del continente africano por los esclavos y diseminadas luego. Sin duda existió un traslado por parte de los seres humanos y animales que utilizaban a las palmeras en su dieta, pero el mismo se realizó a partir de palmeras cuya área natural de ocurrencia en la tierra ya era ésta.

Corral de Palmas

En épocas en que aún no se conocía el alambrado, los encierros para el ganado se construían con plantas espinosas, inclusive cactus. Otras veces se hacían corrales de palmas, las que se transpalntaban cuando éstas habían alcanzado una altura considerable. Los espacios entre unas y otras se sellaban utilizando piedras, palo a pique o barro. La mano de obra empleada era la de negros esclavos.

Han adquirido la categoría de Monumento Histórico.

Existen en Rocha más de 20 corrales de palmas, en diferentes estados de conservación, algunos de ellos seguramente bicentenarios.

A 22 quilómetros de Castillos por el Camino del Indio, en la estancia "Santa María", casi a la orilla del carretero, se puede apreciar uno de estos corrales en perfecto estado de conservación. Tiene 100 metros de diámetro e incluso actualmente se lo utiliza para trabajar con ganado. A 2 quilómetros de la confluencia de las rutas 16 y 14 permanece aún el "corral de palmas más grande de la región", tal lo que aseguran los lugareños.

Detrás de Canelones, Rocha es el principal productor de chanchos. Mucho tiene que ver el butiá, fruto de la palma, ya que se le atribuye alto valor nutritivo.

En las inmediaciones de Castillos es donde grupos familiares le han dado impulso a la explotación de la palma. Hasta la década del 50 su uso estaba sumamente extendido en la zona. La progresiva desaparición de quienes trabajaban subproductos de la palma han hecho desaparecer oficios tradicionales en la región.

El quincho de hoja de palma aún es común en Rocha en corrales, galpones y chiqueros, pero los últimos ranchos con quinchados adecuados para vivienda humana han desaparecido en tanto prácticamente no quedan quinchadores.

De la palma se extraía la miel de palma, lo que produjo un exterminio masivo hasta la prohibición legal de su venta en 1939. Tan solo 5 ó 7 litros de miel es posible extraer antes de la planta que muera. Se trataba del producto que se obtenía de la cocción de la savia de palma. Es una melaza de color oscuro y gusto almibranado, a la que se atribuyen virtudes medicinales en el tratamiento del asma.

Existe también la denominada miel de butiá, se prepara como un dulce del fruto y sustituyó parcialmente a la prohibida miel de palma. Se la puede encontrar a la venta en puestos al costado de la carretera.

También se hace café de coco a partir del torrado y la molienda de las almendras que tiene dentro el coquito del butiá. Es degustado principalmente en el mate. Su tradicional producción también ha caído en desuso.

La fábrica Alpargatas industrializó la palma. 5000 quilos anuales de fibra de hojas, destinados principalmente a tapicerías de Montevideo, fueron relleno de asientos, colchones y muebles durante décadas, agotando de esta manera también el recurso de los palmares. Se llegó a fabricar felpudos con destino a la exportación.

También se industrializó el coco del butiá, que con un tenor oleaginoso de un 40%, se obtenía aceite con destino a la fabricación de jabón de coco. Decenas de carros cargaban los cachos de butiá a una molienda en donde se extraía el aceite.

 

ALERTA

En el mundo quedan solamente 180.000 palmas de la especie "butiá capitata", están todas en el sudeste uruguayo.

La mayoría de los ejemplares tienen más de 200 años y los retoños desaparecen prácticamente todos por la acción del ganado.

Existen pocas posibilidades de que sobreviva el palmar ante el desinterés particular.

Fué obsesión de Don Horacio Arredondo la defensa de los palmares: proyectaró la formación de los Parques de Castillos y del Polonio, lamentablemente no tuvo andamiento.

Expresaba el Dr. Alejandro Gallinal en la cámara de senadores haciéndose eco de sus inquietudes, en los años 30: "Puedo afirmar que no he visto y tal vez no haya un Palmar más bello, y si no fuera el más bello del mundo, el solo hecho de ser el más hermoso que tenemos, sería lo suficiente para prestarle esta dedicación. Si no se toman medidas, dentro de 200 años no existirán, no hay ni una sola palma jóven: la zona perderá su característica, la Ecología sufrirá, las futuras generaciones reprocharán nuestra desidia." ......

Qué podemos agregar ...... en un país en el que nos consideramos cultos, nosotros los rochenses demostramos exactamente lo contrario.

 

 

 

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